Unas jornadas de investigación vitivinícola celebradas la semana pasada en la Cámara de Comercio de la Rioja han presentado un proyecto para ahorrar costes económicos en el control de las plagas de la vid.
 | | Los resultados del estudio agronómico ayudarán a la elección correcta de las variedades en función de la zona de plantación |
Un estudio realizado en el Área de Tecnología de los Alimentos del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) ha revelado veintisiete variedades de vid en el Principado, diez de las cuales no fueron descubiertas en estudios previos. Las variedades localizadas se describieron durante dos años consecutivos mediante 64 descriptores propuestos por la Organización Internacional de la Viña (OIV).
Con esta técnica se obtiene una sanidad total del material vegetal que se maneja en la bodega, se propicia la selección y el mantenimiento de los clones que mejor se adapten a las condiciones del entorno, según los investigadores de la Universidad de León. El proyecto está valorado en 55.000 euros.
Así se ha puesto en marcha la primera dedicada al sector vitivinícola en Europa, cuya creación ya fue anunciada el pasado mes de marzo. El acto de constitución de esta plataforma ha tenido lugar el 14 de julio en Madrid.
Expertos mundiales han analizado el binomio agricultura sostenible y el concepto de terroir, en un foro organizado en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), en la que se han analizado los retos a los que la viticultura se tiene que enfrentar en el futuro.
El primer dispositivo que detecta de una forma rápida y fiable la "podredumbre gris" en las uvas, conocida como "botrytis" y que es la infección del viñedo más extendida en el mundo, se testará, a partir de finales de agosto, en la próxima cosecha en distintos lugares de La Rioja, Alemania e Italia.
Investigación y Desarrollo
El software, entre otras funciones, gestionará los principales impactos ambientales e incorporará las mejores técnicas disponibles para el cultivo y la producción vitivinícola.
I+D+i
Cuatro cooperativas del Marco Jerez cuentan en esta vendimia con biosensores, una herramienta de último alcance para hacer frente a la podredumbre gris que se ha disparado en los tres últimos años por el abandono de las labores de la viña previas a la vendimia por los problemas de tesorería que atraviesan los viticultores.
La siembra de estos microorganismos a baja temperaturas para inducir la fermentación maloláctica constituye una técnica interesante para proporcionar vinos de calidad, con escasa concentración de histamina y, además, reportar un ahorro energético para las bodegas, según últimas investigaciones.
Finalizado el estudio, las bodegas de esta Comunidad Autónoma dispondrán de una herramienta clave para la toma de decisiones en la elaboración del vino. En el trabajo se observa cómo aumenta o disminuye cada uno de los componentes desde que la uva comienza a coger color hasta la recolección.
Los investigadores del Grupo de Mecanización y Tecnología Agraria de la Universitat Politècnica de València (UPV) han desarrollado un sistema de sensores GPS y de visión artificial mediante infrarrojos que detecta el vigor vegetativo de las viñas para anticipar cuáles producirán vino de mejor calidad.
El Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) participa, en sus instalaciones en Vigo, en un proyecto para reducir costes y maximizar la calidad y la eficiencia de los procesos y los productos en la industria alimentaria.
Probablemente por su origen mediterráneo estas variedades resisten ante el aumento de los niveles de radiación ultravioleta (UV-B solar) al degradarse la capa de ozono, aunque el estudio de la Universidad de La Rioja revela que tempranillo puede acarrear por ello una leve secuela, aunque sin consecuencias en el consumo de vino.
Una investigación sobre el uso de plantas aromáticas y medicinales bajo condiciones de cultivo ecológicas en nuevos productos de la industria vitivinícola y cárnica ha sido premiada por los IX Premio CTAEX a la Innovación Tecnológica Agroalimentaria.
Un proyecto del Centro Navarro de Tecnología Alimentaria analizará el empleo de pulsos eléctricos de alto voltaje en la mejora de la extracción de los compuestos fenólicos, los que aportan las propiedades nutritivas y sensoriales de los productos de la uva (color, estructura, astringencia y amargor) y que tienen potenciales efectos beneficiosos sobre la salud debido a su actividad antioxidante y a su efecto antimicrobiano.
Científicos de la Universidad de Cádiz (UCA) han puesto en marcha un proyecto que tiene como principal objetivo la obtención de bioetanol a partir de residuos agrícolas como el orujo de uva, la cáscara de la naranja, la paja de trigo y la cascarilla del arroz.
Un acuerdo entre el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, y seis bodegas de la Comunidad autónoma de Castilla y Léon y Galicia permitirá profundizar en el conocimiento del perfil aromático global de las variedades Mencía, Tempranillo, Albariño y Prieto Picudo.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han desarrollado un sistema con el que se pueden prevenir las heladas en los campos de cultivo y que avisa al agricultor, a través de su teléfono móvil u ordenador de cuándo y dónde va a producirse una helada.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha desarrollado un nuevo servicio que ayuda a gestionar mejor el cultivo de la vid, con el fin de reducir el consumo de agua, mejorar la eficacia del trabajo y reducir los costes.
La Universidad del Centro de la Columbia Británica de Investigación del Vino ha puesto en marcha una colaboración internacional con el Instituto de Investigación del Vino de Australia en un proyecto que, con una inversión inicial de 600.000 dólares, buscará identificar la secuencia del genoma de la uva Chardonnay para mejorar la calidad del fruto y de los elaborados.
El mecanismo permite determinar los componentes químicos de los vinos, ya sea la geología del lugar donde fue cosechado, el agua que obtuvo como resultado del riego y las lluvias, la altura de los cultivos, la cantidad de sol que reciben, la contaminación del sitio y la variedad de la uva, entre otros factores.
La investigación y el nuevo sistema de detección, recogido en la revista norteamericana Journal of Agricultural and Food Chemistry, analizan la presencia de hasta 16 tipos de aminas (aromáticas, melamina y nitrosaminas).
El proyecto europeo de Investigación y Desarrollo (I+D) "Metnano" ha conseguido cinco patentes en empresas y nanomateriales con aplicaciones directas en sectores como envases de alimentos, que impediría la transmisión de aromas extraños entre el envase y el vino.
Este dispositivo consta de una tinta conductora serigrafiada sobre un soporte de plástico de unos pocos centímetros donde la presencia de determinadas enzimas permite conocer las cantidades concretas de cada sustancia.
Un nuevo proyecto estudiará durante los próximos años la influencia del riego y del sistema de formación en viñedos de uva blanca sobre la producción y calidad de los mostos para vinificación. Así, el proyecto comenzará estudiando la variedad blanca Cigüente, aunque la idea es ampliarlo a otras variedades.
Ha atacado a los viñedos italianos desde 2006, pero el nombre de este insecto era desconocida hasta entonces, debido a que era confundido con una especie de polilla americana. Un análisis molecular ha arrojado algo de luz sobre este parásito: de hecho es una nueva especie, Antispila oinophylla.
El estudio, que se desarrollará por un período de tres años, se llevará a cabo en las distintas áreas vitícolas gallegas (Rias Baixas, Monterrei, Ribeira Sacra, Ribeiro y Valdeorras), y para las variedades mayoritarias en cada una de estas zonas y analizará el Mildiu, el Oídio y la Botrytis, tres de las principales enfermedades de la vid que son producidas por los hongos Plasmopara viticola, Erysiphe necator y Botrytis cinerea, respectivamente.
Cinco bodegas y una empresa TIC de La Rioja ponen en marcha el proyecto 'Wine Mobile' para desarrollar aplicaciones en teléfonos inteligentes para el sector del vino, desarrollando etiquetas inteligentes, geolocalización y otras herramientas.
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha desarrollado un nuevo tratamiento de origen natural para reducir las aminas biógenas del vino, que en en altas concentraciones y en personas sensibles, pueden tener efectos negativos en el organismo. La investigación ha sido publicada en la revista Journal of Applied Microbiology.
Científicos del Grupo de Palinología y Conservación Vegetal del Centro Hispano Luso de Investigaciones Agrarias (CIALE) de la Universidad de Salamanca desarrollan un estudio "pionero" en España que persigue "mejorar y garantizar" la producción de vino ecológico. Según la información facilitada por la Universidad de Salamanca (USAL), se lleva a cabo atendiendo a una de las características "esenciales" para la comercialización de este tipo de caldos, la eliminación del uso de fertilizantes y productos fitosanitarios.
El objetivo poder aislar la levadura propia de cada comarca productora y utilizarla en la primera fase de fermentación, en la que se produce una gran cantidad de etanol capaz de eliminar el resto de organismos presentes en el vino.
Se investigarán factores como las hierbas que comparten el terreno del viñedo y su influencia directa en las necesidades hídricas y en el proceso de crecimiento vegativo de la planta, compartiendo los recursos del subsuelo y condicionando el desarrollo último de la uva
Los previsibles efectos del cambio climático sobre los viñedos de este país han llevado a las principales empresas del sector a financiar un proyecto de investigación para encontrar soluciones y a desplazar sus plantaciones hacia cotas más altas.
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OPINIÓN
JOSÉ RAMÓN LISSARRAGUE. Profesor de Viticultura. Universidad Politécnica de Madrid
A grandes rasgos podemos decir que básicamente la maduración de la uva lleva consigo: la acumulación de azúcares en las bayas y también de ácido tartárico procedentes de las hojas; degradación y disminución del contenido en ácido málico; formación de antocianos (variedades tintas) y aromas en la piel, mientras que en otras regiones maduran los taninos; aumento del tamaño, volumen y peso de la baya por acumulación osmóticamente activa de sustancias, especialmente azúcar y agua.
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