El mecanismo permite determinar los componentes químicos de los vinos, ya sea la geología del lugar donde fue cosechado, el agua que obtuvo como resultado del riego y las lluvias, la altura de los cultivos, la cantidad de sol que reciben, la contaminación del sitio y la variedad de la uva, entre otros factores.
Un grupo de investigadores ha explicado a la agencia Efe que "la investigación está enfocada desde el punto de vista químico. Permite confirmar el origen y la autenticidad del producto, además de verificar si lo que dice la etiqueta sobre el vino es cierto", señaló el director del Instituto Superior de Investigación, Desarrollo y Servicios en Alimentos (Isidsa) de la Universidad argentina de Córdoba, Daniel Wunderlin.
"Con este mecanismo se puede saber además si el vino es argentino, chileno, español, francés u de otro país", añadió el científico, a cargo del estudio, que contó con financiación de la Unión Europea (UE).