Mercado Local
Desde Penedés ya estiman un aumento del 10% de la producción.
Última actualización 20/07/2010@01:06:42 GMT+1
Los viticultores españoles afrontan unos meses cruciales para su producción. El desarrollo del verano determinará el futuro de la vendimia en parámetros de volumen y calidad del vino con la etiqueta “cosecha 2010”. Desde hace semanas, en los viñedos ya asoman los primeros racimos de uvas, con empuje en las cepas y buena perspectiva de cara a la recolección, a juzgar por el ciclo meteorológico de este invierno y primavera, con un abundante aporte hídrico gracias a las lluvias.
Ahora, los productores miran al cielo y a los termómetros. Si todo sigue como hasta la fecha, conforme a un periodo estival seco y caluroso, el agua acumulada en los meses pasados vigorizará las cosechas en su crecimiento.
Sólo habrá que esperar el despegue y, después, el alcance del punto justo de maduración para iniciar el arranque.
A diferencia de años anteriores, en los que la vendimia hubo de ser anticipada por el riguroso estío y la escasez de precipitaciones, en esta ocasión las reservas no ocasionarán problema alguno: se encuentran en un momento agraciado para abastecer a las cosechas en la recta final de crecimiento del fruto.
Primeras apreciaciones
Desde las principales regiones productoras se muestran cautos y prefieren reservar sus previsiones de recolección y cotas de calidad hasta bien entrado el mes de agosto, si bien algunas Denominaciones de Origen como Penedés ya vaticinan un aumento del 10% de la producción y una uva de condición inmejorable.
La DO Penedés, la región vinícola más productiva de Cataluña que acoge a más de la mitad de las bodegas de la Comunidad (sin contar las que producen exclusivamente cava), augura una vendimia “con muy buen aspecto” avalada por altas temperaturas y noches frescas.
Esta denominación destina la cuarta parte del vino embotellado a ventas en el extranjero. Con variedades blancas y tintas, los productores cerraron la cosecha de 2009 con algo más de 220 millones de kilogramos de uva, cota que esperan superar en esta vendimia puesto que, “en estos momentos, está alcanzando su cénit la fase de crecimiento en excelentes condiciones, circunstancia que nos permite aventurar que, en cantidad, se supere incluso un 10% respecto al año pasado” aseguran fuentes del Consejo Regulador.
En cuanto a la calidad, el organismo estima una “óptima naturaleza, con viñas muy sanas y en excelentes condiciones fitosanitarias tras el riguroso control efectuado sobre las mismas por los efectos de la excesiva pluviometría”.
En Galicia, donde el tiempo es especialmente incierto, la vendimia está prevista a mediados de septiembre, pero la propia DO Rías Baixas reconoce la dificultad de hacer previsiones a rajatabla.
En La Rioja, también guardan prenda. Todavía queda la fase vital de maduración de las cosechas, si bien fuentes del Consejo Regulador aseguraban a esta publicación que en los últimos informes técnicos de finales de junio se constataba que el ciclo meteorológico era realmente bueno por la acumulación de agua en el suelo que ha permitido un buen cuajado y que, a nivel sanitario, los viñedos se encuentran en niveles inmejorables. La vendimia comenzará a primeros de septiembre, una vez confirmados los controles de maduración previos sobre el 20 de agosto.
Desde la Denominación de La Mancha, viven un año “difícil” por dos circunstancias: el arranque de 15.000 hectáreas –que tendrá sus efectos en volumen– y por razones climatológicas, ya que algunas cepas han sufrido el efecto de las heladas y podrían retrasar la brotación. Con todo, en líneas generales se prevé una cosecha “muy buena y saneada”.
Respecto al intenso sol que está favoreciendo la ausencia de enfermedades, cabe recordar que también es un factor temido en tierras manchegas: su rigor es clave en la fase de maduración, pero este año concederá una tregua porque las lluvias de meses precedentes han sido abundantes en la zona, de manera que es bastante improbable que las plantas sufran “estrés hídrico” en la recta final del verano.
Claves de la cosecha anterior
En esta vendimia, la añada compartirá con la del año pasado, altas temperaturas y producto impecable a nivel fitosanitario. La principal diferencia reside en que en los próximos meses de este 2010, decisivos para la recolección, las reservas de agua acumuladas durante un invierno y una primavera especialmente lluviosos permiten afrontar la recolección sin adelantos ni estrés hídrico. En 2009, año cálido y seco, la vendimia tuvo que avanzarse en denominaciones como Ribera del Duero y aún más en el caso de Cigales o La Mancha, donde los racimos comenzaron a cortarse a primeros de agosto. Ante la acelerada maduración del fruto, los productores tuvieron que lidiar con los sabores amargos de la uva sin provocar matices excesivamente confitados. Como resultado, en la recolección predominaron uvas pequeñas, pero de gran calidad.
Por M. López