Enero 2011 - AÑO VII    6 de febrero de 2012
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Desayunos-debate
Última actualización 18/11/2009@19:04:41 GMT+1
Una vez más, tuvo lugar en el Hotel Westin Palace de Madrid un desayuno-debate –organizado por Mercados del Vino y la Distribución– en el que expertos del sector debatieron sobre los entresijos de la innovación y el desarrollo dentro del sector vitivinícola. Todos los asistentes coincidieron en dos aspectos claros durante las dos hora que duró la intervención: el sector necesita más profesionales que desarrollen proyectos de I+D+i en las empresas y el anuncio de que las empresas deben aprovechar las ayudas que se ofrecen desde la Administración, sobre todo en tiempos de crisis.
Al debate asistieron Fernando Boned, director del departamento de Consultoría de I+D+i de Grupotec; Antoni Cantos Llopart, enólogo de Juvé y Camps; Carlos Franco Alonso, del departamento de Coordinación y Dinamización de la Dirección de Tecnología-CDTI; Javier Galarreta, director general de Araex, y José Ramón Lissarrague, profesor de Viticultura de la Universidad Politécnica de Madrid.

El desayuno-debate, moderado por la presidenta de MVD, Mónica Muñoz, comenzó con la cuestión dirigida a los asistentes sobre qué es para ellos la palabra innovación, tan manida en estos tiempos. El representante de Juvé y Camps afirmó que para él es la aplicación de nuevas tecnologías a la industria, aunque no supongan una investigación de raíz o de base. “En todo caso, cuando hablamos de I+D+i, en el fondo estamos hablando desde la creación de este conocimiento en lo que sería investigación base hasta la repercusión que pueda tener todo su desarrollo y toda su aplicación a la mejora de la calidad continua de los productos”.

Para Lissarrague, la palabra innovar viene de nuevo. Quiere decir que es incorporar algo nuevo a nuestro sector. “Entiendo como innovación algo que no existía previamente en métodos y tecnologías y de alguna forma es incorporado. Para mí, este sector es muy tradicional y todo lo que hace lo hace a muy largo plazo, porque el vino no es un producto inmediato, sino que a veces desde que se elabora y se consume pasan periodos muy largos de tiempo. Con lo que es un sector tremendamente sensible a los cambios importantes”.

Carlos Franco puntualizó que innovación es buscar mejorar innovando, tanto para aprovechar oportunidades de mercado como en la forma de trabajar. “Es muy importante indicarlo a nivel de empresa, que esto le ayude a generar valor, con nuevos productos que permitan ganar cuota de mercado, ser más competitivos, mejorando costes y permitiendo hacer las cosas mejor.”

¿El I+D+i es sólo algo de índole tecnológica o también forma parte de los procesos, de la comercialización?
El representante de Grupotec, Fernando Boned, describió un nuevo modelo de crecimiento en el cual planteaba tres cosas fundamentales: que se incremente la relación entre todos los implicados en la innovación, que las empresas cada vez tengan un papel más activo y que se una a la innovación tecnológica la no tecnológica. “Éste es un recorrido que todavía no se había conseguido, pero la Administración ya está apostando por la innovación no tecnológica, donde está la mejora en la gestión de las empresas, la internacionalización, etc”.

Ante esta cuestión, Carlos Franco afirmó: “En CDTI estamos especializados en las innovaciones tecnológicas. Es un modelo bajo demanda empresarial que nos permite comparar el dinamismo de unos frente a otros en innovación. Es un modelo proyectado a mercado, pero es un modelo de excelencias tecnológicas. Trabajamos con el Ministerio de Ciencia. Buscamos también que aquellos que ya hayan entrado en la rueda de la innovación lo hagan de manera continua, no lo dejen. También buscamos que aquellas empresas que hacen proyectos de desarrollo cada vez asuman retos mayores”. Coincidió con Boned en que es muy importante ligar la investigación tecnológica con la no tecnológica, “porque sino, no se consigue llegar al mercado, si no venden los productos, no se consigue lo que se persigue”.

Por primera vez tomó la palabra en el desayuno-debate sobre I+D+i, Javier Galarreta, director general de Araex, quien aclaró que los conceptos de innovación y desarrollo son términos relacionados. “Creo que en España las empresas no dicen que innovar es todo, ni que innovar es competir. Innovar no sólo es investigar y aplicar el desarrollo, sino que innovar es lanzar nuevos productos, establecer nuevos procesos y eso es lo que igual en España falta”.

¿Qué pasa con las Administraciones Públicas?
Carlos Franco anunció que desde la Administración General del Estado hay ayudas muy interesantes para la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a la gestión. “La innovación tecnológica normalmente requiere más riesgo e incertidumbre, por eso desde las Administraciones Públicas se presta mayor apoyo para intentar que ante esa situación de riesgo las empresas se atrevan a hacerlo. Creo que sí que hay mecanismos para la innovación no tecnológica. Pero la ayuda pública para promoverlo quizá sea necesaria a menor intensidad, porque conlleva menos riesgo, menos incertidumbre. Entiendo que la base para tener innovación no tecnológica es tener primero innovación tecnológica, un producto diferenciado, procesos mejorados, etc.”.

José Ramón Lissarrague siguió el hilo de la conversación de Carlos Franco puntualizando que la innovación no tecnológica no está excesivamente desarrollada dentro de nuestro sector, pero en tecnología hay mucho trabajo que hacer. “Aunque hay grupos y es más escuchada la investigación en el campo de la tecnología, todavía hay mucho que hacer. Siendo España el tercer país productor, aporta muy poco en tecnología. Aportan mucho más otros países que tienen mucho menos de valor de producto que nosotros. Nuestro país, cada vez que produce un kilo de uva o un litro de vino, ha exteriorizado mucho valor y mucho dinero para pagar la tecnología que han desarrollado otros países. En el campo de la tecnología hay un desfase enorme, nuestra aportación es muy pequeña”.

¿Cómo afecta la actual situación económica al futuro de la investigación en esta área?
Boned afirmó que, a pesar de la que está cayendo, era optimista. “Creo que, en general, y en el sector del vino en particular, el gasto en I+D+i sigue aumentando. Detrás de eso hay una cultura empresarial que apuesta por la innovación y que se está incorporando al sector. Desde mi punto de vista, es una obligación de la empresa acudir a las ayudas que las Administraciones brindan. Además, ya no desaparecerá el incentivo fiscal a I+D+i. Cada vez hay una mayor colaboración entre los agentes, no sólo con los grupos de investigación, sino también entre las propias empresas. Un ejemplo es el proyecto Cenit.”
En opinión de Carlos I Franco, “la situación es complicada, pero ha calado la cultura de la innovación a nivel de gerencia de empresa y por su puesto en departamentos técnicos. La gente ha visto que hay que basarse en la innovación para generar más beneficios a medio y largo plazo. Una potencia como España debería marcar el camino en innovación y otros temas.Y por el momento, hay que aprovechar que hay recursos de ayuda pública, tanto a nivel nacional como europeo”.

Ante esta pregunta, José Ramón Lisarrague se mostró optimista: “En el campo de la investigación, aunque la situación sea complicada, hay que quemar las naves en estas cuestiones. La tecnología y la innovación cumplen el objetivo final del desarrollo social y económico. He podido palpar que las empresas ahora tienen tendencia a retraerse, pero en este sentido el apoyo estatal y regional es muy fuerte. La empresa no tiene que hacer casi ninguna aportación. Los organismos de investigación no costamos nada a una empresa, porque viene financiado directamente por la Administración”.

Según el enólogo de Juvé y Camps, “sería de miopía política intentar recortar justamente por la iniciativa, que es la que a medio y largo plazo puede garantizar fortaleza ante nuevas crisis”.

Para Javier Galarreta, “en aras de la mejora de la competitividad, las empresas están obligadas a seguir siendo proactivas para conseguir diferenciarse en un mercado de sobreoferta. Todo el mundo ha comprendido que no se puede parar. Se requieren estructuras empresariales de otra dimensión para que se puedan llevar a cabo proyectos que calen y que se traduzcan en lo que todo el mundo quiere, que es la comercialización. Pero sin una base de I+D+i sólida estaremos siempre a rebufo de las tendencias que marquen otros países. Y como prueba Australia, la labor tan encomiable que ha hecho al sector del vino introduciéndolo en el segmento de población joven, tanto en el mercado británico como en el de EEUU, labor que está manteniendo el consumo del vino en crecimiento, a pesar de la crisis. Lo primero que hicieron fue un trabajo de I+D+i para diagnosticar qué sabores estaban marcados para esa población y a partir de ese target al que se iban a dirigir desarrollaron los productos. En España, hasta ahora, era yo hago mi vino y luego me preocupo de venderlo. El sector está en pro de la inversión en I+D+i porque es el futuro empresarial.

Proyecto Cenit
Ante la coincidencia de todos los expertos en que el cambio climático es una realidad, con el propósito de incrementar los recursos destinados a la I+D+i de la industria española, y con la finalidad de fomentar el trabajo en equipo entre el ámbito empresarial y el científico, el Ministerio de Ciencia y Tecnología aprobó en 2008 el proyecto de investigación Cenit Demeter (Desarrollo de Estrategias y Métodos Vitícolas y Enológicos frente al Cambio Climático), enmarcado dentro del Plan Estratégico del Gobierno español Ingenio 2010.

El proyecto cuenta con un presupuesto total de 27 millones euros, de los cuales más del 45% estará subvencionado.

La moderadora y presidenta de MVD lanzó la última pregunta del debate ¿Cuál es verdadera la razón que ha llevado a las empresas a implicarse en el proyecto Cenit? ¿Qué beneficios fiscales tiene una empresa que participa en un proyecto como éste? ¿Hay otros proyectos de este tipo?
Todos los representantes de la mesa-debate participan en este proyecto. Lissarrague contestó a esta cuestión apuntando que “sea de una forma tácita o explícita, al final las empresas hacen un análisis de costes y beneficios. Las empresas que participaron en el Cenit son porque encontraron que iban a obtener un beneficio. Y equivocadamente las empresas que no participaron en él era porque sólo veían los costes y eran incapaces de ver los beneficios que obtendrían a través del proyecto. Hay beneficios de tres tipos. Un primer beneficio personal o de empresa que es la sensación de participar en investigación y eso les prestigia socialmente y tienen un reconocimiento en el mercado. La propia imagen de la empresa y de sus personas mejora. Por otra parte, mejoran sus procesos o su tecnología. Mejora un aspecto fundamental, que es que dispone de más conocimiento por la interrelación y el esfuerzo y, por tanto, independientemente de resultados, mejora su capacidad siempre. Por último, hay una mejora directa económica, aunque es difícilmente tangible en un corto periodo de tiempo”.

Fernando Boned añadió que “ha habido empresas que se retiraron porque asumieron este proyecto como un coste. En cuanto a incentivos, hay ayudas públicas de financiación directa y otro tipo de ayuda que es el incentivo fiscal, que existe desde el año 1995, en I+D+i. Es la única ayuda que es directa (cuanto más I+D+i más incentivo), que vale para todos los sectores y para todas las empresas. Es un crédito fiscal a 15 años con enormes ventajas. Animo a todas las empresas a aplicar este incentivo fiscal, por muy pequeñas que sean, siempre y cuando estén en condiciones de hacerlo”.

Cantos Llopart, enólogo de Juvé y Camps enumeró las razones por las se unieron al proyecto Cenit, entre ellas el interés en participar en un consorcio de empresas importante, en entrar en la I+D+i a fondo desde el primer momento. “Desde la parte científica, nuestro interés era éste. Desde un punto de vista estratégico, entiendo que lo que se invierta en I+D+i no es gasto, es un garante de unos beneficios futuros y que haya tantos incentivos fiscales hace el efecto de anzuelo”.

Dede Araex, Galarreta expuso sus razones: “Teníamos claro que el grupo quería participar desde el primer momento. Para nosotros es estratégico y supone una mejora el saber el por qué de esos aspectos relacionados con la viticultura. Considero que el proyecto está muy bien liderado, en la figura de Fernando Boned”.
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