Hemeroteca :: 16/12/2007
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Investigación y Desarrollo

Opinión

Jacques Rousseau Instituto Cooperativo del Vino

Última actualización 19/12/2007@21:51:59 GMT+1
El análisis espectral permite llevar a cabo nuevos métodos de análisis sobre un principio bastante sencillo. Consiste en emitir una radiación en una banda espectral determinada (de 400 a 700 nm = el espectro es visible, de 750 a 2500 nm = infrarrojo cercano, de 2.500 a 16.000 nm = infrarrojo medio, de 16.000 a 100.000 nm = infrarrojo lejano, de 1 a 400 = ultravioleta).
El cuerpo a analizar intercepta esta radiación. Entonces, se analiza la radiación con un captor, bien después de que esta radiación haya atravesado el cuerpo (análisis por transmisión) o bien una vez que se haya reflejado por él (análisis por reflexión).

El espectro emitido varía en función de la composición del cuerpo. En ciertos casos, algunas variaciones en longitudes de onda bien determinadas corresponden a un componente determinado. En otros casos, hay que rea­lizar un análisis multiespectral del variograma. Para ello, sólo basta calibrar el captor comparando el espectro emitido con un análisis de referencia. Así pues, viene a ser posible determinar la cantidad de materia de uno o varios elementos.

Cierto número de captores están actualmente comercializados o en proceso de desarrollo. Permiten evaluar la composición de la uva o de las hojas del viñedo.

Podemos mencionar por ejemplo los captores de fluorescencia (Multiplex ® de la sociedad Force A) que permiten medir los flavonoles, analizando la absorbencia del UV en la epidermis; los antocianas, que miden la absorbencia visible del epidermis, o la clorofila, que evalúa la fluorescencia del epidermis. A cada medida corresponde un captor que basta adaptar al aparato.

El uso del infrarrojo cercano permite estimar la cantidad en azúcares, la acidez total y los antocianas de la uva (el “Tromblon ®”, su nombre, ha sido realizado conjuntamente por el Cemagref1 y el ITV2 , y está en vía de desarrollo por la sociedad Pellenc). El Luminar 5030, llamado “Viñador”, de la sociedad Seppal, es un verdadero espectrómetro de terreno, un concentrado de tecnología que permite, según sus fabricantes, medir los azúcares, el color, la acidez total, el pH y el estrés hídrico de la uva, y dentro de poco también, los ácidos málicos, tártricos, cítricos lácticos, el potasio, el nitrógeno asimilable…
Los Prototipos (Qualiris-visión ® de la sociedad Sodimel) analizan imágenes tomadas en el espectro visible, evalúan el peso de los racimos nada más se cierren por medio de una tecnología desarrollada por el ITV y el Cemagref.

La sociedad Sféris usa radiómetros de infrarrojo térmico para medir la temperatura de las hojas, y así evalúa el racionamiento hídrico del viñedo y deduce las necesidades de irrigación. Otra sociedad propone colocar captadores infrarrojos térmicos sobre el viñedo para gravar la temperatura del follaje.

Estos métodos son atractivos porque permiten recolectar datos sin tener que extraer muestras. Se acabó con las extracciones de bayas en el viñedo que era necesario para analizar la evolución de la madurez. Medidas instantáneas y no destructivas permiten obtener el mismo tipo de información en menos tiempo y mejorar los planes de muestra, y dan acceso a nuevos parámetros (especialmente los polifenoles).

No obstante, ¿estas nuevas tecnologías aportan verdaderamente la solución definitiva? No totalmente. De un lado, es menos importante, como para todo método de análisis, calcular la incertidumbre de medida (que pocos fabricantes anuncian claramente), averiguando la repetitibilidad de las medidas, su reproducibilidad, de un aparato a otro, y su linealidad como respuesta a composiciones variables, y eso, en las condiciones prácticas de medida sobre el terreno. Los controles de calidad enseñan a menudo incertidumbres de medida más elevadas que para materiales de laboratorio, lo que no es sorprendente.

Otro punto importante: estos aparatos están destinados a ser usados en el terreno, y por consiguiente resistir a las variaciones de temperaturas y de humedad, a las trepidaciones y a la exposición al polvo. Para aparatos de medida tipo espectrómetro, las medidas deben mantenerse correctas en las condiciones extremas mencionadas arriba. Así pues, ciertos captadores infrarrojos térmicos de baja gama, que son por naturaleza muy sensibles a las variaciones de temperatura, han enseñado una gran imprecisión de medidas de temperaturas en el viñedo.

1ª Centro de Estudio des Maquinismo, del Genio Rural y de las Aguas y Bosques.

2ª Instituto Técnico del Viñedo y del Vino.
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