El chef Rogelio Barahona y el maître Rodrigo Zavala son el alma del equipo de Urkiola Mendi, un restaurante madrileño que combina una base de cocina tradicional vizcaína con ligeros toques de vanguardia, maridada con una amplísima carta de vinos, que abarca desde los más habituales a los caldos más insospechados.
En el local, un espacio minimalista de grandes ventanales con cocina vista, se respira un ambiente familiar y acogedor, que invita a dejarse seducir por la sugerente oferta culinaria, que varía de forma constante, para adaptarse a los productos de temporada.
Rogelio Barahona, propietario y chef del restaurante, estudió en la escuela de Hostelería de Bilbao hace más de 20 años. Desde entonces, no ha dejado de trabajar hasta lograr tener su propio espacio, en el que elaborar la cocina que más le gusta. Su trato es humano, personal, desde su relación con los clientes hasta sus negocios con los proveedores, con los que se le puede ver conversando en el establecimiento, en las horas de menos bullicio.
Visitar Urkiola Mendi es asistir a una fusión de grandes recetas tradicionales y grandes bebidas con recetas más progresivas e innovadoras. El propio Rogelio Barahona identifica sus platos con una “gastronomía vizcaína muy de mercado”. Explica que intentan seguir una teoría similar a la del slow food italiano, preocupándose especialmente por el respeto al producto original, lo que, según su criterio, se traduce en sencillez en la elaboración. Para ello, nutren su despensa de ingredientes frescos y naturales, tratando de adquirirlos de la forma más personalizada y directa, evitando intermediarios con el productor, y adaptándose al máximo a la temporalidad de los productos. El chef explica que tratan de mostrar al público platos nuevos basados en un concepto sencillo, empleando mucho esfuerzo y trabajo en su elaboración. Y todo ello a un precio razonable.
La cartaLa oferta culinaria se modifica cada mes, aunque prevalecen los tres platos estrella, en respuesta a la demanda de la clientela habitual, que no les permite retirar de la carta las croquetas, el chuletón de vaca gallega a la brasa ni tampoco el bacalao, ingrediente vizcaíno por excelencia.
Estos días, la oferta pasa por platos de caza de temporada, como el canelón de faisana con salsa de calabaza, y otros más exóticos, como la gamba roja de Denia sobre ravioli de panceta de cerdo ibérico con arroz en tinta de calamar. De los ingredientes, Rogelio Barahona destaca especialmente el aceite de oliva virgen extra de Valderrama, con el que elaboran todas sus especialidades.
MaridajeSin embargo, el secreto del restaurante no radica sólo en su comida, sino también en su cuidada bodega, que cuenta con vinos de 150 referencias de todo el mundo. El cliente puede degustar vinos traídos de Australia, Suráfrica, Argentina, Chile, Nueva Zelanda y prácticamente de toda Europa, sin olvidar los españoles, que se encuentran en todas las denominaciones posibles.
Tanto Rogelio Barahona como Rodrigo Zavala, jefe de sala, están de acuerdo en la subjetividad del maridaje, que varía tanto en función de la carta como de las preferencias del cliente. Y destacan la importancia de complementar sabores, sin mermar las virtudes de los vinos o de la comida. Los profesionales del restaurante intentan introducir a los clientes elementos a los que no están acostumbrados, como los vinos de Jerez o los vinos de postre, que no suelen tomarse a menudo en nuestro país.
La pasión de Rogelio y Rodrigo por el jazz y el blues les ha llevado a convertir su local en un espacio de fusión entre gastronomía y música en vivo, sin competencia en el panorama madrileño.
Todas las semanas celebran los Miércoles de Jazz, con conciertos de dos horas de grupos de jazz y blues. Los domingos 23 y 30 de diciembre celebran un Brunch con música en directo.