Hemeroteca :: 16/12/2007
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Mercado Global
Lugar de nacimiento del champagne Boizel en la localidad de Champagne. (Foto: boizel)

Optimismo sobre el futuro bursátil del champán francés

Por Alfonso Zaldívar
Última actualización 19/12/2007@16:46:47 GMT+1
La Navidad es un periodo de crucial importancia para los productores de champán. Las grandes marcas del sector ya empiezan a venderse como rosquillas.
Las ventas de la casa Laurent-Perrierya han crecido un 50% en lo que llevamos de año y Boizel Chanoine ha visto aumetar un 122% la demanda comercial. Tan sólo se conoce la excepción de Vranken-Pommery Monopole, que ha vendido poco más de un 5%.

Pero las tres marcas han podido amortizar un reposicionamiento estratégico. Los productores de champán se centran en ofrecer ahora un producto de alta gama aprovechando la creciente demanda que llega desde Japón y de otros países como Rusia, que cada día se convierten en más asiduos consumidores. Este cambio en la producción también pretende equilibrar las limitaciones productivas (la más importante: que sólo se produce en la región francesa de Champagne). La idea es subir el precio sin provocar la huida del consumidor, quien está dispuesto a pagar por un lujo.

Cara y cruz
Laurent-Perrier corre en el sector con una ventaja sustancial. Sus beneficios han crecido un 32% (17,2 millones de euros) durante el primer semestre de 2007. Esto se traduce en un margen neto de cerca del 15%, mientras que los datos de Boizel Chanoine son tan optimistas como el margen del 0,3% alcanzado durante los seis primeros meses de ejercicio contable. Pero los asesores financieros tienen mejores impresiones de Perrier y ya no recomiendan “conservar” participaciones de la bodega centenaria, sino que animan a “comprar”. Sobre todo, porque los últimos cuatro años han significado una caída del 20% en el valor de la acción y ahora tiene un precio atractivo y altamente competitivo.

La participación en Perrier vale 16,6 veces el beneficio por acción que se espera para el ejercicio 2007-2008. Boizel Chanoine cotiza en Bolsa con una progresión dos veces superior a la de Laurent-Perrier desde enero, pero esto es porque el grupo ha integrado en su hólding la marca Lanson, adquirida en marzo de 2006 y en vías de una perfecta integración en el negocio. Fue una apuesta arriesgada, según los especialistas, por el gran tamaño de Lanson y de su importante deuda.

En el polo opuesto se ubica la estrategia de Vranken-Pommery, que apenas convence al mercado. El grupo vitivinícola ha confesado unas pérdidas durante el primer semestre del ejercicio que ascienden a los dos millones de euros. Ha renunciado a ser uno de los pure players para dedicar la mitad de sus recursos a la producción de vino.
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