Hemeroteca :: 16/12/2007
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Mercado Global
El 53% del total de los vinos elaborados cado año en Australia se vende en el exterior.

La pertinaz sequía pone fin al ‘boom’ de la industria vitivinícola en Australia

Los costes de producción se disparan, provocando que las exportaciones se frenen en seco por la pérdida de competitividad y atractivo de los vinos.

Última actualización 19/12/2007@23:05:55 GMT+1
Algunos aseguran que son las consecuencias directas del cambio climático. Otros, sin embargo, acusan a los productores australianos de “complacencia” e incapacidad para adaptarse a las nuevas necesidades del mercado. Lo cierto es que la falta de agua generalizada que azota al país desde hace unos años empieza a pasar factura a la industria vitivinícola, que está dejando de ofrecer al mundo vinos con una excelente relación calidad-precio.
La cosecha de este año ha caído el 32% con relación a la media de los cinco últimos ejercicios, mientras que los analistas de la Australian Wine and Brandy Corporation (AWBC) confirmaban a comienzos de diciembre que las previsiones para 2008 eran especialmente preo­cupantes: se moverá entre un máximo de 1,3 millones de toneladas y un mínimo de 800.000 toneladas, lo que supondría que en ningún caso se superarían los niveles de la última cosecha. Las reservas hídricas, simplemente, no son suficientes para “dar de beber” al conjunto de viñedos de la nación, en especial las regiones situadas en la cuenca del río Murray, de donde proceden el 70% de los vinos del país.

El precio del agua, consecuentemente, se ha multiplicado por diez, lo que se traduce en mayores costes de producción. Los expertos dicen que Australia se enfrenta a la peor sequía del último siglo. Además, la fortaleza del dólar australiano –que cotiza a su nivel más alto desde 1984– está provocando que la adquisición de uvas procedentes de otros países para cubrir el déficit productivo se haya encarecido también el 5% en apenas un año, según la AWBC. El resultado de esta combinación de factores es un encarecimiento medio de la botella de vino australiano del 2% en 2007, primer incremento neto desde 2003 y el mayor registrado en los últimos ocho años.

Dependiente del exterior
Australia exporta el 53% de sus vinos, la segunda mayor proporción entre los 12 primeros productores mundiales –sólo Chile se sitúa por delante con el 60%–. Por lo tanto, el estado de salud de la industria está estrechamente ligado a la buena marcha de las ventas en el exterior. Pero el encarecimiento de los vinos es ya una realidad y algunos países empiezan a optar por los productos chilenos o surafricanos, mucho más competitivos dentro de esta coyuntura.

Las grandes empresas, como el gigante Foster’s, así como diversas asociaciones de productores se han apresurado a mostrar su inquietud por la situación, que juzgan especialmente “alarmante y grave”. Los resultados de Foster’s –segundo productor mundial de vino– se verán muy dañados este año por la subida de los precios. Los analistas creen que estos grupos, entre los que se encuentra McGuigan Simeon Wines, deberán recortar sus márgenes para mantenerse competitivos o arriesgarse a subir precios y perder su actual cuota mundial de exportaciones del 10%.

Hay quienes se aventuran a asegurar, incluso, que de los más de 7.500 productores existentes en el país, alrededor de mil podrían de­saparecer a corto plazo si las cosas no cambian rápidamente.
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